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En los últimos años me he realizado tres grandes preguntas: ¿Qué es la felicidad? ¿Qué es propósito? y ¿Qué es espiritualidad? Sólo ha bastado con hacerme las preguntas y dejármelas en el “aire” para que empiecen a aparecer las respuestas, no como verdades absolutas sino como aquellas verdades que me hacen sentido, que acepto y recibo sin apego y que en cualquier momento puedo moldear o cambiar.

Empezaré de atrás para adelante. La respuesta que encontré para la Espiritualidad, no recuerdo si lo leí o escuché de alguien pero la respuesta fue: “Espiritualidad es la relación conmigo mismo”; fue suficiente para mí esta definición y a partir de allí he podido transitar un camino más cercano con mi espiritualidad.

La respuesta que encontré para Propósito fue: “Saber lo que uno quiere y un deseo ardiente por conseguirlo”; estoy casi seguro que lo leí en un libro de Tony Robbins. También fue suficiente esta respuesta que me ayudo a identificar y definir mi propósito de vida: “Ser Feliz. Contribuir a que trabajar y felicidad sean sinónimos en el mundo entero”.

Por Felicidad la mejor respuesta que encontré fue: “No hay definición de felicidad”. Fue suficiente para darme cuenta que hay tantas definiciones de felicidad como humanos en el planeta y todos la vivimos y definimos de diferente manera.

A partir de lo que he estudiado, aplicado, comprendido y reflexionado, estas son algunas de las máximas que aplico para y por mi felicidad:

  • La felicidad es un estado del ser, esta en mi desde que nací
  • Mi felicidad es un hábito, lo construyo todos los días
  • Elijo ser feliz como propósito de vida y todos mis propósitos se manifestaran.
  • Estar presente la mayor parte del tiempo con intención, atención y actitud
  • Ser mi mejor versión según el rol que este cumpliendo

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