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“Cada persona se define por las comunidades a las que pertenece”-Orson Scott Card

Tomando la frase de Scott me tomaré el atrevimiento de hacerle una pequeña modificación así: “Cada organización se define por las comunidades a las que pertenece”.  La Comunidad F es y ha sido la comunidad del grupo de organizaciones comprometidas con la felicidad de sus equipos de trabajo; así tanto la frase de Scott como la adaptación que propongo cobran sentido toda vez que no existiría la Comunidad F si detrás de cada organización que la conforma no tuviera como mínimo un líder con la convicción de trabajar en pro del bienestar y la felicidad de sus integrantes.

Me tomaré otro atrevimiento. Así como en muchas partes del mundo, en nuestro país y en algunas ciudades todos los días a las 8 de la noche se está haciendo un homenaje a todas aquellas personas que están dando todo de sí en los centros médicos, clínicas y hospitales para atender la oleada de pacientes de cara al COVID-19. Estamos saliendo por nuestros balcones y ventanas a aplaudir a los heroes del sector de la salud. Considero que son muchos los héroes que hoy al igual que los médicos, enfermeras y personal de apoyo merecen que salgamos a aplaudirles.

Me atrevo entonces a proponer que desde el corazón aplaudamos también a todos los líderes, gerentes, presidentes, directores y sobre todo aquellos que están al frente de las áreas de Talento Humano que están haciendo todo lo económico, social y humanamente posible para que el bienestar y la felicidad de sus integrantes se vean lo menos afectada posible. Por mi parte y  desde mi corazón les envío un millón de aplausos, un millón de Gracias!

Estoy convencido que aún sin importar a dónde nos llevará esta crisis, será el momento de recibir el mejor retorno de la inversión que podrán recibir aquellas organizaciones y líderes que se han ocupado por crear culturas organizacionales enfocadas en las personas. Aquellas que han definido un propósito superior y han enfilado sus acciones a actuar en coherencia, construyendo un entorno de trabajo saludable, con líderes embajadores de su cultura y con un sistema de valores verificable en sus comportamientos cotidianos, entre otras loables acciones recibirán como retorno el apoyo de su gente, su comprensión y compasión aún cuando las decisiones que la crisis obligue a tomar no sean las deseables.

El presente y el futuro de nuestras organizaciones una vez superada la crisis, estará escrita por cada una de las personas que conforman aquellas organizaciones que sin saber que una crisis como esta iba a llegar a suceder algún día, sin sentirse que se estaban preparando para algo, han puesto su foco de atención y en el centro de su estrategia a las personas; así como lo recita Sir. Richard Branson: “Los resultados no son lo primero, lo primero son los integrantes de tu equipo. Si los cuidas, ellos alcanzarán los resultados. Las personas comprometidas, fidelizadas, apasionadas por lo que hacen y que llevan a su organización en el corazón serán las que propondrán las soluciones más innovadoras, las que entenderán las decisiones que se tomen, las que si fuera necesario nos ayudarán hombro a hombro a empezar de nuevo en este nuevo mundo.

Para las organizaciones que llevan un camino recorrido en la creación y fortalecimiento de culturas de bienestar y felicidad de sus equipos de trabajo, el mejor retorno de su inversión lo verán en los próximos días. Para aquellas que no lo habían hecho, hoy el mundo deja un mensaje claro: requerimos un mundo más humano, más consciente y más feliz; hoy es un buen momento para empezar. Nunca es tarde.

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