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Imagina que vas a un restaurante en el que solo tienen un menú, un sola opción de entrada, de plato fuerte, de bebida y de postre. ¿Volverías? ¿Lo recomendarías? 

Algo parecido sucede en las organizaciones, donde se desea incentivar, reconocer, motivar, fidelizar con el mismo menú para todas las personas que la integran. También sucede con los “castigos”. Definitivamente los tiempos de la Zanahoria y el Garrote han terminado.

No es pan para todo el mundo, hace referencia a lo que pienso sobre las estrategias diseñadas y ejecutadas en función del bienestar y felicidad de las personas. No a todo el mundo le gusta el pan. 

Hace algunos años me contaron la historia de un empresario que estaba remodelando todo un piso del edificio donde se encontraba su empresa. En este piso se estaba construyendo un gimnasio de última generación y diferentes zonas de disfrute. La obra apenas comenzaba cuando al empresario le preguntaron si había consultado a las personas si realmente harían uso de ese espacio y si era algo que querían que la empresa les ofreciera. Y no, el empresario suponía que todo el mundo quería en su empresa un gimnasio y zonas de juego y disfrute. Suposición del modo de pensar que todo el mundo desea espacios de trabajo tipo Google.

El empresario accedió a que se le preguntara a la gente que tanto le entusiasmaba la obra que se estaba llevando a cabo en el piso 6 de la empresa, el magnífico gimnasio y zona de disfrute. “Oh sorpresa” para el empresario, solo a unos cuantos les gustaba la idea de la obra en curso. Las personas de esa empresa facilmente podian cambiar 30 minutos de jacuzzi por 30 minutos más para compartir con su familia y ni qué decir de 30 minutos de eliptica, pesas, etc.

Tal vez soy un poco idealista, pero siempre he pensado que en las organizaciones se debe individualizar las estrategias orientadas al bienestar y felicidad de las personas. Sin embargo también creo que no es tan idealista este pensamiento sino que es posibilista. Sí, es posible desarrollar mecanismos de identificación de preferencias, gustos, rasgos de la personalidad, talentos, entre otros y a partir de ese perfilamiento darle pan solo al que le gusta. 

“Eso no es posible en empresas de miles de personas” – Se escucha en ocasiones este comentario. Yo creo que si es posible. Con apoyo de los líderes y no solo de los líderes por cargo sino también de aquellos líderes naturales que movilizan e inspiran a otros. Creando células de trabajo pro bienestar. 

Hoy una de las mayores preocupaciones de los líderes en las organizaciones es cómo mantener los niveles de conexión con las personas en el “nuevo normal” – en un escenario donde el teletrabajo y el trabajo remoto llegó para quedarse. Hay conexión cuando hay interés, cuando hay confianza, cuando nos conocemos. Entonces, empecemos por conocer muy bien a quien le gusta el pan y a quien no.

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