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Las mejores respuestas siempre las encontramos en el corazón. Suponiendo que usted y yo estamos de acuerdo en lo anterior y también en  que el corazón de toda organización son las personas (Si realmente cree eso lo felicito) entonces comprenderemos que las mejores respuestas a todas las preguntas que nos hagamos y retos que tengamos las tenemos en las personas que conforman nuestra empresa.

Cuando me empecé a interesar por el mundo de la consultoría una de las revelaciones que tuve fue algo que denominé “El poder del tercero” ; eso es lo que sucede con las consultorías; normalmente quien las contrata cree en el consultor, en principio confía por diferentes razones en él pero sobre todo por considerarlo un experto externo que no está “contaminado” con la realidad cotidiana de la organización. Y despues de haber conversado con algunos experimentados consultores resultó que no estaba tan equivocado. La mayoría de las veces los consultores encuentran las soluciones a los problemas para los que fueron invitados a desarrollar en iniciativas, ideas, propuestas que tienen los propios integrantes desde hace mucho tiempo. El problema es que como el integrante ya se volvió parte del paisaje ya no son tenidas en cuenta sus propuestas. Por eso un consultor por el hecho de ser externo, tiene el poder ser ese tercero que le da fuerza a las ideas que surgen desde el corazón de la organización, sus propios integrantes.

Algo que puede estar significando un gran reto por estos tiempos es la toma de buenas decisiones. Estas decisiones pueden tomarse en todas las áreas y rincones de la empresa. Lo que considero puede ser una de las mejores prácticas en estos momentos de crisis es escuchar a los integrantes. ¿Escucharlos para qué? … Escuche a los integrantes para saber qué debe hacer, con los clientes, con los productos o servicios que ofrece, con los procesos, con las ventas, con todo. Sus integrantes siempre tendrán ideas y posibles soluciones.

Ahora bien, en tiempos donde todos los modelos de negocios fueron puestos a prueba, lo nuevo es lo normal, pensar en nuevas formas de hacer, nuevas formas de pensar, comercializar, es totalmente posible. Por poner un ejemplo, muchas organizaciones y líderes antes del covid-19 eran totalmente escépticos en implementar el teletrabajo, no lo veían posible, no les gustaba, etc. Ahora y en la mayoría de los casos en menos de una semana esas empresas y esos líderes se dieron cuenta que si era posible, que tenia sus beneficios y ya están pensando en cómo hacer que el teletrabajo se institucionalice en la organización.

¿Qué ideas hay en el equipo de trabajo y no conocemos? Es un buen momento para escuchar TODAS y cada una de las ideas que tienen las personas (sabiendo que no todas las personas producen ideas) desde ideas en mejoras, nuevos productos o servicios, nuevos modelos y procesos. En fin, es un buen momento de escuchar.

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